El Barco Ebrio
Wednesday, March 12, 2008
Tuesday, February 19, 2008
Del pensamiento de afuera o de como Foucault trata de lo intratable
El aparente fracaso del héroe permite a la humanidad mirar a los dioses de manera indirecta. Permite que el hombre se sienta tocado por aquello inexplicable que es el afuera, el vacío, ese agujero negro, sin correr el riesgo de la locura o el fracaso que implica tener contacto con lo inasible. La literatura es, entonces, lo que para otros es el deseo, la transgresión, el erotismo, la atracción o la fuerza: el borde entre dos mundos que es uno solo.
Empero, la realidad y las necesidades metafísicas del hombre se modifican a pesar ser siempre una y la misma: conocer la verdad; una verdad ya de por sí inasible, que es la esencia de todo y que se encuentra en una continuidad ajena a todo precepto humano. Si Homero, el poeta por antonomasia, plasmaba la realidad en sus textos, no lo haría así en los tiempos que ahora corren. Muy por el contrario, usaría la ficción para poder llegar a la verdad.
La historia, los mitos y las leyendas eran uno solo. Las bestias, mágicas y divinas, eran símbolos de la esencia humana. Los secretos de los dioses, pues, estaban destinados sólo para ellos y para los héroes. La verdad radicaba, pues, en esos textos, verdades universales contenidas y dispuestas sólo para unos cuantos. Los secretos divinos debían mantenerse como tales, el canto de las sirenas o el descenso al Hades no estaban hechos para los simples mortales. Narrar los hechos, no tenía otra función sino instaurar de alguna manera lo inexplicable, lo secreto, lo amorfo.
Así, pues, el lenguaje es esa herramienta para dejar evidencia de que existe algo más; pero en la continuidad que es lo inasible (esa verdad, la esencia verdadera del lenguaje), lo caótico, la nada; en esa continuidad, pues, el lenguaje no es más que una discontinuidad, un mero intento de hacer palpar lo impalpable. Así, no importa qué es lo que se diga, pues la esencia de esas palabras estará lejos, muy lejos, en un plano imperecedero, tan viejo o más que el tiempo mismo, en el suspiro ahogado que es el orgasmo. Donde todo es uno y nada a la vez.
Alfonso Reyes sitúa a los géneros por tiempos: la novela es el pasado, el drama el presente y la poesía está fuera del tiempo. La poesía entonces, no el poema, se sitúa en este plano de la nada y la verdad, de lo imperecedero. La poesía es en realidad este vacío, este vértigo que instaura la continuidad, es lo que va más allá de las palabras. El poema es únicamente un trampolín lleno de algo amorfo y perverso que es el lenguaje, pero que, mediante su armónica configuración, se vuelve una suerte de Ábrete Sésamo, de Abra Cadabra, que abre la puerta a esos tesoros robados de los cuales no podemos disponer, pero que nos rigen y se rigen a ellos mismos.
El hombre se sumerge siempre en sí mismo; humaniza todo para poder aprehenderlo y controlarlo. El lenguaje ha sido sometido a una gramática, para contener su gran poder caótico. Hace sus leyes para estar en control de su mundo. En Kafka, el hombre quiere tener acceso a la ley. Espera eternamente sólo para que el guardia le diga que la ley siempre lo ha estado esperando y ha estado accesible para él. La ley de Kafka no es otra sino la de la verdad, la inaccesible, la del otro lado que jamás se revela, pero que está siempre en acción.
Lo que no se ve es lo que en verdad importa, lo que no se dice es la esencia del lenguaje, lo que en realidad quiere decirse, pero no existen gramáticas ni vocabulario que encierre todo su poder. Yo mismo he comenzado a escribir sobre el tema y siento ese temor, esa inseguridad de estar falseándome, de no decir exactamente lo que he comprendido, o, mejor dicho, vislumbrado muy a lo lejos en ese vacío oscuro en el tercer ojo, en medio de lo visible.
Es exactamente en este punto donde todo se difumina y pierde sentido, cuando se comienza a ver doble. Es aquí donde todo parece falso y la voz propia se asemeja a un chirrido de puerta oxidada o de puerco en matadero. Es aquí cuando las palabras comienzan a desmembrarse y perder toda su significación. Es aquí el punto en donde, si se es afortunado, uno puede escucharse a sí mismo repitiendo las palabras del almuerzo y sentir una extrañeza aterradora y saber que ése es yo, pero no puedo ser yo.
Basta reaccionar, despertar o dejar de hacer el amor para dar pie al respiro entrecortado, al aliento vaporoso de sudor frío, y a las imágenes extrañamente familiares, como el recuerdo de una vieja película, para que nada sea real; para saber que aquello de allá es lo verdadero, mas no lo real, que allá se formaron el lenguaje y los dioses, aquello que llaman amor y poesía.
Por ello los regalos y el cortejo, las formas, los poemas y la ficción: transgresión que rompe con la realidad para servir de puente a lo otro, a la noche o al síncope de un sexo encendido. Por ello la fascinación de los héroes: son sólo un olvido que es espera a la verdad.
Monday, July 16, 2007
al guardia del ex convento del carmen
Y, con todo esto, ¿te escandaliza un pequeño beso?
Friday, June 29, 2007
Alopecia
Cansado del continuo fracaso, el hombre se sentó a la orilla del río a llorar. A lo lejos, vio a un zorro correr. Al observarlo, notó que iba dejando un rastro de pelo a su paso. En un acto instintivo (pues pensar era un instinto en el hombre) se rascó la cabeza y un par de cabellos se desprendieron de ella. Desde entonces, el hombre vive feliz, pues ha encontrado formas menos nocivas de construirse poco a poco.
Sunday, June 10, 2007
doppelgänger
había que partir lejos muy lejos para encontrarse a sí mismo
cruzar varios mares impregnarse de sus olas
del olor a mujer de lot
caminé por calles oscuras
bajo estrellas marlboro y calzado de moda
entre insectos neón y pasos de puta
- los dioses el honor helena-
el suelo se alimenta de sangre
-la historia se alimenta de sangre-
de sudor sanguinolento
de carne putrefacta
de lanzas teñidas de hombre
de poros salinos
de hechiceras
/de amantes que nunca llegaron y manos que nos hacen y deshacen/
y un gran ojo que todo refleja
belleza violenta que se torna en manchas y grietas rojas
¿dónde dejé la piel? ¿recuerdas que hablábamos de…
los dedos taladran y por fin puedo verte
los gritos y el horror unidos a la tierra y a ti
cada golpe eres tú
los dioses no saben de la estridencia en la piel
(tambor tribal y/o jeff buckley)
qué queda de nosotros
cuerpos desnudos exhaustos empapados de ellos mismos
nosotros ya no estamos aquí
estamos en la luna que nos refleja
en las estrellas oscuras de tu espalda
impasible
yo ya no estoy
sigo con vida después de todo
después de la guerra el paredón y el via crucis
pero en el espejo
es ulises quien ve cicatrices
Saturday, May 26, 2007
Freud: wanted
La imagen de su cuerpo desparramado, repartido en vísceras a lo largo de la calle, lo despertó abruptamente. Lo primero: buscar en los libros. Quizás algún trauma olvidado, algún complejo de la infancia o, peor aun, algún deseo reprimido. Nada. Llamada obligada: sí, ¿puede atenderme? Necesito hablar.
Al salir de casa, la turbación y la necesidad de explicación le impidieron ver el autobús que venía a toda velocidad.


